En Chile, ser abogado no se trata solo de conocer leyes o defender clientes. En tiempos donde muchas personas desconfían de las instituciones, la labor del abogado cobra una responsabilidad aún mayor: debe actuar con integridad, justicia y respeto por la dignidad humana, incluso cuando la ley permite hacer lo contrario.
Un abogado ético no es simplemente quien sigue un código, sino quien se atreve a decir “no” cuando una acción, aunque legal, es claramente injusta. Esto es clave en un país donde hemos visto casos como colusiones empresariales o asesorías que ayudan a evadir derechos laborales: acciones legales, pero profundamente inmorales.
La Corte Suprema ha dejado claro en varios fallos que el abogado tiene un deber ético que va más allá de la ley, porque representa a la justicia y a la sociedad.
La pregunta de fondo es: ¿Debe un abogado hacer todo lo que su cliente le pide, aunque eso dañe a otros? La respuesta ética es no. El abogado debe actuar con criterio, con conciencia y con responsabilidad social.
En palabras simples: el derecho no es solo un conjunto de reglas, es una herramienta para construir una sociedad más justa.
Como dice Scarlett Watson, fundadora de la Fundación Fuera Acosadores:
“Algunos de los casos más tristes que recibimos son los que involucran abogados sin ética, que terminan dañando aún más a personas ya vulnerables.”
Por eso, la ética no es solo un tema de abogados: es parte del rol profesional que todos debemos ejercer, con honestidad y compromiso humano.
📌 Esta reflexión fue publicada originalmente en el Diario Constitucional por Scarlett Watson M., fundadora de la Fundación Fuera Acosadores.

